“En el fondo, en el mercado de valores las opciones se reducen a muy pocas. En general, uno puede acertar por razones equivocadas o equivocarse por razones acertadas, sin más. Comparemos esta situación con la historia de un profesor que pregunta en clase: << ¿Quién puede decirme dos pronombres?>>. Al no haber voluntarios, el profesor se dirige a Tomás, y éste dice: <<¿Quién, yo?>>. Para el mercado, Tomás acierta y, por tanto, ganará dinero, a pesar de que no es fácil que consiga una buena nota en la asignatura de lengua."
<><¿Quién,>¿Quién,>
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